sábado, 11 de marzo de 2017

Degradante...










Todos los días escucho lo mismo. A cada nuevo escándalo de corrupción política todos gritamos: -¡Hay que irse de España¡ ¡Hay que irse de España¡ ¿Pero, ¡coño¡, a dónde vamos? A ver si alguien puede darme una respuesta. Nadie ha especificado todavía ese destino incierto y desmesurado al que quiere dirigirse. La gente honesta quiere dejar de caminar por las calles saltando una y otra vez sobre las mierdas de vacuno que va soltando la corrupción política. La atmósfera es irrespirable. ¡Ale, venga, vámonos todos de España¡ Pero, ¿a dónde va usted, señorita? Ni puta idea, caballero, yo sólo huyo de España Sería conveniente que cada uno especificase su nuevo destino, de lo contrario corremos el riesgo de ir todos a parar al mismo sitio: honrados, asesinos, conservadores, mendigos, políticos, izquierdas y derechas, terroristas, patriotas, catalanes y vascos. Rindamos culto a la locura y huyamos de España, sí, pero tengamos también en cuenta que la corrupción viene desde los tiempos de Nabucodonosor, y que ya estuvo presente en las pirámides, en el Partenón y en la Basílica de San Pedro, y hoy la encontramos hasta en el fontanero que te coloca la tapa del váter en tu casa. ¿Churri, te la pongo con IVA o sin IVA? Los mismos zorros de siempre, desde Babilonia hasta nuestros días, no han mudado el pelaje. La mejor forma de combatir no es la huída. A ver si al final vamos a tener que volvernos todos con el rabo entre las patas. Escapar se ha convertido hoy en nuestra tecnología punta y cada uno de nosotros no somos sino un nuevo Perico dándole a su torno, lloriqueando por sus miserias y sin hacer absolutamente nada por España.








Cristina González Moya
Por y Para Aranjuez Magazine.

No hay comentarios:

Publicar un comentario